Plataformas digitales y economía colaborativa: qué es y casos de uso

Oct 14, 2021

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA COLABORATIVA?

No existe una definición legal de economía colaborativa. Algunos organismos nacionales e internacionales consideran que su base común es que los particulares utilizan medios electrónicos para intercambiar bienes o servicios o para compartir gastos en la realización de determinadas actividades.

La economía colaborativa («sharing economy») es fruto de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, y especialmente Internet, que permiten a los individuos interactuar y compartir conocimiento (p.e., Wikipedia) o productos y servicios, o simplemente compartir gastos para la realización de una determinada actividad.

Esta economía colaborativa, se desarrolla principalmente a través de plataformas digitales, unas con un neto carácter altruista y otras, en cambio, constituyen un modelo de negocio, a veces en manos de grandes empresas tecnológicas, que consiste en intermediar entre los particulares para el intercambio de bienes o la prestación de servicios. Algunas han evolucionado desde el carácter altruista al lucrativo.

Las plataformas digitales actúan como auténticas redes sociales o puntos digitales de encuentro. Permiten la interconexión en tiempo real de sus usuarios para el intercambio de bienes o servicios («trueque digital»).
No obstante, estas plataformas colaborativas también sirven para que los usuarios puedan compartir gastos relativos a una actividad común (“BlaBlaCar”).
En ocasiones, no existe propiamente un intercambio de bienes y servicios, sino la compra de un bien o la adquisición de un servicio a cambio de una contraprestación económica, con la particularidad de que quien enajena el bien o presta el servicio es otro usuario, realizando la plataforma una mera intermediación (“Wallapop”).

Como subespecie de economía colaborativa está el «consumo colaborativo», a través del cual los particulares ponen recursos propios (como bienes muebles, inmuebles o vehículos) a disposición de otros.

En ciertos ámbitos, como el transporte y el turismo, la economía colaborativa se ha erigido en un potente competidor en el mercado, generando en los sectores afectados un fuerte rechazo y oposición ante la práctica imposibilidad de competir en precio y otras condiciones de prestación del servicio. Los casos más significativos en este sentido se dieron con la aparación de Uber y Airbnb. En el primer caso, ha dado lugar a una gran fuente de conflictos con el sector del taxi, llegando incluso a los tribunales, y en el segundo se ha chocado frontalmente con el sector hotelero y vacacional.

La economía colaborativa carece de regulación propia, considerándose en ocasiones las plataformas como simples intermediarias de servicios de Internet, y en otras como un empresario que vende sus productos o presta sus servicios a través de Internet. Solventar este vacío legal es uno de los objetivos principales que se ha marcado la Unión Europea.

 

PRINCIPALES CASOS DE USO Y SECTORES

economía colaborativa

 

TRANSPORTE COLABORATIVO

En materia de transporte se habla de economía o consumo colaborativo cuando, por ejemplo, un particular transporta a otro u otros en su propio vehículo o cuando lo cede en arrendamiento.

Como ejemplos claros tenemos a Uber, antes mencionado, Cabify, dedicada a la misma prestación de servicios que Uber y BlaBlaCar, plataforma a través de la cual varias personas comparten gastos para desplazarse por carretera con el vehículo propiedad de uno de ellos, ejerciendo la plataforma de intermediaria.

 

ALQUILER DE VIVIENDAS DE USO TURÍSTICO

Cada vez hay más plataformas web a través de las cuales se ofrecen inmuebles de particulares para alquiler vacacional, normalmente de corta duración. Al igual que ocurre con las plataformas que intermedian en materia de transporte, el problema al que se ha enfrentado esta actividad desde sus comienzos es que es susceptible de vulnerar la legislación en materia turística.

El caso de uso más conocido en este sector es el de la plataforma Airbnb, a través de la cual propietarios de inmuebles publicitan los mismos, para que cualquier usuario de la aplicación pueda arrendarlo por un tiempo determinado, normalmente suelen ser estancias de corta duración.

 

PRINCIPALES VENTAJAS DE LA ECONOMÍA DE PLATAFORMAS

Desde el punto de vista de la sociedad y el medioambiente, la economía de plataformas tiene muchos aspectos positivos:

– Se consigue hacer más con menos recursos haciendo un uso más eficiente de los mismos
– Los ciudadanos se potencian como agentes económicos a pequeña escala, haciendo un uso más eficiente de los mismos, capaces de generar e intercambiar valor con otros ciudadanos de manera directa
– También hay externalidad ambiental positiva al conseguir reducir la necesidad de fabricar más bienes y/o de construir más infraestructuras.

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