Teletrabajo: Mecanismos de control de la empresa y protección de datos de los empleados

Abr 19, 2021

La llegada de la COVID-19 y el estado de alarma supuso el cierre total de oficinas y empresas, obligando a las mismas a reinventarse y adoptar medidas que permitieran la continuidad de su actividad de la mayor forma posible.

Uno de los mecanismos fue la implantación del trabajo a distancia, y sobre todo, el teletrabajo. ¿Cuál fue el mayor problema? La velocidad con la que tuvo que aplicarse (y falta de regulación específica), prácticamente de la noche a la mañana, lo que conlleva que muchas de esas empresas no estaban preparadas para los problemas derivados del teletrabajo. Según un estudio realizado por IvieLab, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, en mayo de 2.020, se pasó de un 4,8% de trabajadores en España que empleaban esta fórmula a un 34%, la mayor cifra de la historia.

Entre otros muchos problemas, que aun hoy se suscitan derivados del teletrabajo, nos encontramos con, por un lado, qué mecanismos tiene la empresa para controlar nuestro tiempo efectivo de trabajo, rendimiento o registro horario; y de otro, que no se vulneren los derechos de protección de datos personales o el derecho a la desconexión digital que introdujo nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales. En la presente entrada nos centraremos en este punto.

 

¿Qué mecanismos de control tiene la empresa en el teletrabajo?

Una de las notas definitorias del teletrabajo es la flexibilidad, de ahí que el trabajador pueda gestionar su tiempo de trabajo siempre que se ajuste al contrato, convenio colectivo y legislación vigente. Esto quiere decir que, el hecho de que pueda organizar su jornada laboral, no significa que ésta desaparezca.

El control del tiempo de trabajo es responsabilidad de la empresa, con obligación de registrar la jornada día a día y no pudiendo exceder del inicio y fin de la misma. Las empresas deben dotarse de políticas de teletrabajo que regulen este control horario, informando al trabajador y debiendo garantizar el cumplimiento de los límites y descansos de la jornada. 

La potestad de control empresarial está prevista en el artículo 20.3. del Estatuto de los Trabajadores (ET), y en el artículo 38 de la Constitución Española (CE) consagrado como libertad de empresa, que permite a las empresas adoptar las medidas de vigilancia y control “que estimen más oportunas para verificar el cumplimiento por el empleado de sus obligaciones y deberes laborales” incluyendo el uso de dispositivos tecnológicos para medir la productividad. Debido a la sofisticación y avance de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), los medios con los que cuenta la empresa son variados, como control de las pulsaciones de teclas del teclado, activación de la webcam del portátil, canales de comunicación abiertos con el trabajador durante la jornada laboral, videovigilancia, geolocalización, etc. 

 

Protección de datos de los empleados y la empresa

Esta potestad del empresario que hemos indicado no es absoluta, pues se encuentra limitada por el respeto del derecho fundamental a la protección de datos personales que tienen los empleados (art.18.4 CE), su intimidad (art.18.1 CE), a la dignidad (art.10.1 CE).

La nueva regulación del Trabajo a Distancia (Real Decreto Ley 28/2.020, artículo 17) dispone que el uso de medios electrónicos puestos a su disposición por la empresa, garantizará el derecho a la intimidad y a la protección de los datos personales, de acuerdo con los principio de idoneidad, necesidad y proporcionalidad. Esto significa que la medida de control adoptada por la empresa debe ser idónea, susceptible de conseguir el objetivo propuesto; debe ser necesaria, que no exista otra menos intrusiva y capaz de obtener el mismo resultado con el fin buscado; y proporcional al riesgo que se desee prevenir y equilibrada entre los beneficios obtenidos y los perjuicios que pueda provocar.

Como hemos indicado anteriormente, es imprescindible para que las empresas puedan controlar la actividad laboral a distancia, que se informe a los empleados, que se les forme en protección de datos y ciberseguriad, y se indiquen los criterios de utilización de los medios electrónicos.

Ejemplos de mecanismos que, en principio, cumplen con estos requisitos son la instalación de un software que controle el tiempo de conexión a la intranet de la empresa y su actividad en la misma.

Otros más invasivos, como el control a través de dispositivos de videovigilancia en el domicilio del trabajador a distancia, no solo deberían cumplir con las obligaciones establecidas en el artículo 89 de la LOPD y con el test de proporcionalidad, sino que además requerirá el consentimiento expreso del trabajador dado que el trabajo se realiza en el domicilio del empleado.

En resumen, podríamos decir que estas son las obligaciones para la empresa:

  • Acceso de la empresa a contenidos sólo para controlar el cumplimiento de las obligaciones laborales.
  • Elaborar criterios de utilización e informar a los trabajadores de los mismos.
  • Informar de las medidas de control en el contrato de trabajo.
  • No monitorizar a los empleados fuera del horario de trabajo ni durante los tiempos de descanso durante la jornada laboral.
  • Se han de respetar los espacios y zonas de descanso.
  • No estaría justificada una monitorización continuada durante toda la jornada laboral por defecto.
  • Mantener los datos exactos y conservarlos el mínimo tiempo necesario.
  • Implementar las medidas de seguridad que garanticen la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos recabados.

En definitiva, la empresa puede y debe llevar a cabo el control normal de la actividad, como con cualquier otro trabajador, pero debe ser más cuidadoso y garantista, informando en todo momento al empleado de las medidas adoptadas, criterio de empleo de los dispositivos y elaborar evaluaciones de impacto en los derechos del empleado, siendo proporcionado e intentando la menor intromisión posible en su intimidad.

Julio García Cantó
Abogado Senior

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